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LOS MISIONEROS OBLATOS DE MARIA INMACULADA. |
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Hay muchas maneras
de conocer a los Oblatos. Sus compromisos revelan lo que son. |
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NUESTRA LLAMADA. El llamamiento de Jesucristo, que se deja oír en la Iglesia a través de las necesidades de salvación de los hombres, congrega a los Misioneros Oblatos de María Inmaculada y los invita a seguirle y tomar parte en su misión por la palabra y por la acción. |
SEGUIR A JESUCRISTO. "Escogidos para anunciar el Evangelio de Dios" (Rom. 1,1) los Oblatos lo dejan todo para seguir a Jesucristo. Para ser sus cooperadores, se sienten obligados a conocerle más íntimamente, a identificarse con Él y a dejarle vivir en sí mismos. Esforzándose por reproducirle en la propia vida.... |
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CON LOS MÁS ABANDONADOS. La Congregación entera es misionera. Su primer servicio en la Iglesia es el de anunciar a Cristo y su Reino a los más abandonados. Lleva la Buena Noticia a los pueblos que todavía no la han recibido y les ayuda a descubrir a la luz del Evangelio los valores que poseen. Donde la Iglesia está ya implantada, los Oblatos se consagran a los grupos más alejados de ella. |
PARA DESPERTAR LA FE. Lo intentan todo para suscitar o despertar la fe de aquellos a quienes son enviados, haciéndoles descubrir "quién es Cristo". Están siempre dispuestos a responder a las necesidades más urgentes de la Iglesia mediante varias formas de teestimonios y ministerios... |
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CON AUDACIA, HUMILDAD Y CONFIANZA. Siempre acerca de la gente con la que trabajan, los Oblatos prestarán constantemente atención a las aspiraciones de la misma y a los valores que posee. No temerán presentar con claridad las exigencias del Evangelio y abrirán con audacia nuevos caminos para que el mensaje de salvación llegue a todos los hombres. |
DE UNA MANERA RADICAL. Como lo exige su misión, los Oblatos quieren seguir de forma radical el ejemplo de Jesús que fue casto y pobre y rescató el mundo con su obediencia. Así pues, por un don del Padre, escogen el camino de los consejos evangélicos. |
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UNA VIDA UNIFICADA. Los Oblatos realizan la unidad de su vida sólo en Jesucristo y por Él. Están comprometidos en tareas apostólicas muy variadas y, al mismo tiempo, cada acto de su vida es ocasión de un encuentro con Cristo que por ellos se da a los otros, y por los otros, a ellos. |
VIVIDA COMO UNA ORACIÓN. Como Misioneros, alabamos al Señor según las variadas inspiraciones del Espíritu: llevamos ante Él la carga cotidiana de nuestra preocupación por aquellos a quienes somos enviados (cf. 2 Cor 11, 28). Nuestra vida entera es oración para que el Reino venga a nosotros y por nosotros. |
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COMUNIDAD Y MISIÓN. Cumplimos nuestra misión en y por la comunidad a la que pertenecemos. Nuestras comunidades tienen, por tanto, carácter apostólico... A medida que va creciendo nuestra comunión de espíritu y corazón, damos testimonio ante los hombres de que Jesús vive en medio de nosotros y nos mantiene unidos para enviarnos a anunciar su Reino. |
CON MARÍA INMACULADA. María Inmaculada es la patrona de la Congregación. Dócil al Espíritu, se consagró enteramente, como sierva humilde, a la persona y a la obra del salvador. En la Virgen que recibe a Cristo para darlo al mundo del que es única esperanza, los Oblatos reconocen el modelo de la fe de la Iglesia y de la suya propia. |